Un comentario de “¿Es malo o bueno que se produzcan sismos que no son replicas?

  1. admin dice:

    Estimada Nattalia,

    Gracias por confiar en nosotros para aclarar tus consultas. Respecto a la primera, asumo que con “malo” o “bueno” te refieres a si la probabilidad de que ocurra un sismo mayor aumenta o disminuye por el hecho de que se produzcan sismos que no son réplicas.

    Aclaremos primero qué significa que los sismos no sean réplicas; para la sismología estadística todos los eventos con epicentros ocurridos dentro o en la periferia del área afectada por un terremoto principal durante una ventana de tiempo determinada después de dicho terremoto son consideradas réplicas. Pero en la práctica, estos nuevos eventos ocurren tanto en el plano de falla que se movió durante el terremoto principal (en nuestro caso la gran falla que pone en contacto las placas Nazca y Sudamericana) como en fallas de menor extensión que limitan bloques discretos al interior de ambas placas.

    Para algunos colegas, estos últimos no deberían considerarse réplicas si no mas bien sismos “subsidiarios” gatillados por la transmisión de fuerzas provocada por el terremoto principal. Como sea, ambos tipos de réplicas liberan la energía acumulada tras el terremoto principal, ya sea en la misma falla que se movió durante dicho terremoto o en fallas subsidiarias, y en este sentido descargan el sistema y disminuyen por tanto la probabilidad de que ocurra un sismo mayor.

    En relación a tu segunda pregunta, cabe destacar que se están manejando varios escenarios posibles en relación al desarrollo potencial de la secuencia de réplicas, y en particular acerca de la ocurrencia de una réplica de gran magnitud. En sismología existe una ley estadística que indica que la magnitud de la mayor réplica después de un terremoto cualquiera es 1-1.5 grados menor que la magnitud de dicho terremoto. Aplicado a nuestro caso deberíamos aun esperar un gran sismo magnitud 7.8-7.3.

    Sin embargo, pareciera que esta ley es válida para sismos hasta cierta magnitud menor a la de nuestro 8.8. La causa podría residir en que el deslizamiento entre las placas tectónicas que origina estos terremotos muy grandes (M>8.5) se concentra en al menos dos zonas discretas a lo largo de la falla de subducción, mientras que terremotos más pequeños deslizan solo una de estas zonas llamadas asperezas sísmicas. En nuestro caso, efectivamente fueron dos asperezas distintas (una frente a Constitución y la otra bajo la Península de Arauco) las deslizadas en los dos minutos que duró el terremoto.
    Es posible estimar que si cada una hubiese roto por separado se habrían generado dos terremotos en momentos distintos cuya magnitud sería cercana a 8. Bajo este escenario deberíamos esperar dos réplicas (una por cada asperza) cuya magnitud no supera los 7 grados Richter. Considerando que durante los primeros 15 días después del terremoto ya se registraron un evento M=6.9 (cerca de Pichilemu) y otro M=6.7 (cerca de Lebu) podría darse el caso que la ocurrencia de otra réplica cercana a 7 sea muy poco probable.

    En todo caso, es difícil cuantificar la probabilidad de ocurrencia de estos distintos escenarios, lo que requeriría idealmente de un análisis integrado de la gran cantidad de datos que están siendo adquiridos por las redes instrumentales en terreno, algo prácticamente imposible para el reducido número de experto nacionales y extranjeros que están trabajando en el área.

    Espero que estas respuestas ayuden a resolver tus dudas.
    Saludos cordiales,

    SGCH

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